[OPINIÓN] - EL CINE DE ACCIÓN INDEPENDIENTE


Estaba viendo los cortometrajes que se han presentado en la cuarta edición del International Toledo Action Film Fest & Expo, el TACFEST, y me he puesto a pensar en el trabajo detrás de cada uno de los que he visto hasta ahora. He visto cosas muy amateurs y otras muy profesionales, y aunque las primeras, las amateurs, podrían parecer incluso prescindibles para participar en un festival como éste, o en cualquier otro que no sea de barrio, no dejan de formar parte del engranaje del cine de acción como género. Acostumbrado a los grandes clásicos y grandes estrellas, el cine independiente, ya sea en formato cortometraje o largometraje, con todas sus capas, es extremadamente importante y necesario. Hace ya tiempo que le presto especial interés a este tipo de cine, independiente, ya sea por ser presidente o miembro del jurado de festivales, como para artículos o libros como Cine Marcial Infame. 50 películas malas de artes marciales, mi último libro (disponible en Amazon, que hay que hacerse publicidad), o sólo por interés e investigación sobre lo que se cuece fuera de los márgenes del cine comercial, sea de serie A o B, esas producciones de las plataformas de streaming que han sustituido los directos a vídeo.
Actualmente, el cine mainstream, el cine comercial en occidente está copado por 87Eleven Action Desing y 87Eleven North. Desde su aparición en la primera película de John Wick, han ido ascendiendo primero diseñando la acción de muchas películas, y después produciendo numerosas películas que han elevado el cine de acción de nuevo como género taquillero, replicando la fórmula y el estilo en muchas películas que han ido estrenándose de forma paralela a la saga protagonizada por Keanu Reeves. Atómica, Nadie y su secuela, Noche de paz, Este amor sí que duele, El Especialista e incluso Deadpool 2, por no hablar de Ballerina spin-off de Wick. Y sí, toda esta acción y la de otros títulos donde 87Eleven ha estado como directores de acción, es de gran calidad e incluso la presión de Chad Stahelski ha conseguido que tengamos categoría de especialistas en Hollywood, pero al final, la sorpresa de cada película es menor, aunque sigamos disfrutando de cada secuencia de acción.

Esta falta de sorpresa es en gran medida por terminar creándose una plantilla en el estilo de diseño de las secuencias de acción, ya sea marcial o balística y por eso mismo películas como la mencionada Este amor sí que duele, protagonizada por Ke Huy Quan y debut en la dirección de Jonathan Eusebio, producida por Stahelski y su 87Eleven North, ha pasado tan desapercibida. Es una buena película, con buena acción, y muy Jackie Chan, y ese también es el problema, Ke Huy Quan cumple a la perfección pero tanto aquí como en Todo a la vez, en todas partes, parece una copia (buena) de Jackie. La dirección de Eusebio es buena, claro está, e incluso su trama me ha gustado más de lo esperado, pero a nivel de acción, vemos una gran ejecución de cada secuencia pero sin emocionarnos como sí ha pasado con las entregas de Wick, al menos en mi caso, claro está. Puede que cualquiera de las personas que leáis esto opinéis distinto. Pero a lo que voy es que a pesar de ese alto nivel en la acción que nos ofrecen, tengan mayor o menos éxito comercial, muy de vez en cuando aparecen películas con otro tipo de acción, sobre todo marcial. Y es cuando entra la serie B.


Vemos muchas producciones de plataformas como Netflix, Prime Video o Apple TV, entretenidas, bien rodadas, pero sin lograr destacar mucho en el género. Sí, tenemos algunas series con estupenda acción, ya sean k-dramas como las dos magníficas temporadas de Perros de Caza, o adaptaciones de mangas como One Piece, y disfrutamos muchos con su acción, pero al cabo del año, son pocas las excepciones destacables. Termina el año y entre las pelis de cine de serie A y las producciones de streaming, no llegamos a usar todos los dedos de las manos para contabilizar las de verdad buenas películas de acción. Podemos ser condescendientes y escoger las diez mejores del año, pero seguro que en todas las listas podemos eliminar alguna, siendo correcta y poco más. Por eso es tan importante la visibilidad del cine independiente.

Existe un circuito comercial para producciones que no llegan a plataformas, o les cuesta horrores hacerlo. Muchos festivales pequeños, como el propio TACFEST, o como otros que son puramente online. Prefiero un festival presencial como el TACFEST, y no porque sea el presidente del jurado. Que se proyecten los trabajos seleccionados, que haya actividades como charlas o presentaciones de libros, entrevistas y coloquios, ayuda a visibilizar este tipo de cine independiente y los esfuerzos que conlleva rodar un corto o largo sin tener un estudio detrás, o un presupuesto holgado. O incluso sin presupuesto. Claro, yo mismo, a mediados de los noventa, empecé a hacer cortos en el instituto, con compañeros amantes también del cine, donde se incluían escenas de artes marciales. Todo totalmente amateur, con una cámara casera, montando los cortos usando dos vídeos VHS y posteriormente una mesa de mezclas. Todo analógico. ¡Si hasta rodé parte de una adaptación de Street Fighter II! Locuras de juventud, cuando soñaba con ser un director de cine de acción y artes marciales en España! Pero las cosas no fueron por ese camino, y me contento con escribir sobre este tipo de cine de forma profesional. Pero el tema no es hablar de mi ni ponerme nostálgico de aquella época, aunque sí que ayuda a entender porqué cuando veo un corto amateur participando en un festival como el mencionado TACFEST, no tiro por tierra todos los fallos que pueda tener o la escasa calidad, si llega el caso.

Volviendo a centrar el tema, todo corto o largo independiente o amateur mantienen vivo al cine de acción y artes marciales. Aportan su granito de arena, su visión, aunque pueda resultar fallida. Si, podemos ver a gente sin talento presentar un corto e incluso un largo que sólo se verá en festivales de género pequeños, muchos de ellos online, y aunque no ganen nada, ayudan a que su creador siga adelante, aprendiendo, mejorando, o, en el peor de los casos, desistiendo y dejando paso a otra persona. Aunque el resultado en festivales sea malo, la experiencia de rodar siempre es buena. Lo sé por propia experiencia. Te lo pasas bien, y aunque quieras ganar, no es el único objetivo. La pasión que existe en el cine independiente es superior a la del cine comercial, más centrado en mantener una imagen y unos números que lo conviertan en algo rentable. 


También tenemos el caso de producciones pequeñas, independientes, que terminan estrenándose en cines de forma limitada y consiguen pasar a plataformas e incluso a formatos físicos. Recordemos a Bren Foster y su Lucha por tu vida (Life After Fighting) Lleva trabajando como actor desde 2001 en papeles minúsculos, pequeños y secundarios, con experiencia como coréografo de lucha desde 2011, y no ha sido hasta que produjo, escribió, dirigió, coreografió y protagonizó Lucha por tu vida en 2024 que ha conseguido el reconocimiento que se merece. Un regreso al cine puro de artes marciales de los ochenta y noventa, con un toque diferenciador y personal encarnado en las propias habilidades de Foster a la hora de pelear. Un soplo de aire fresco a la altura de los mejores trabajos de Scott Adkins o Michael Jai White, e incluso de Van Damme en sus mejores tiempos. Y sí, es una peli independiente, y podríamos encuadrar en este cine títulos de Jesse Johnson, uno de los mejores directores de cine de acción actuales. Se mueve en esa serie B de calidad, al margen de las plataformas, aunque se terminen estrenando también en ellas. Y tenemos ejemplos en España como George Karja, con ese trailer de Cold Light o Rough Dog, ambas dirigidas por él, además de protagonizar Vigilante, escrita y dirigida por mi otro buen amigo Pedro J. Sáez, a Nacho Serapio con Balas y Katanas o El Amuleto (antes El Duro), con Alberto Hidalgo como protagonista, destacando por encima de otras producciones tan modestas como las mencionadas. Ejemplos de que un buen trabajo y esfuerzo pueden aportar su granito de arena al propio género del cine de acción mundial, usando así lo que tienen a su alcance de buena manera, aunque a nivel de presupuesto estén lejos de las muestras norteamericanas con Foster o Adkins, a nivel de esfuerzo, innovación y pasión están al mismo nivel.


Estos dos tipos de cine independiente conforman el verdadero cine de acción que intenta aportar algo diferente a esa plantilla de 87Eleven, con un trabajo duro, usando los recursos que disponen aunque sean extremadamente limitados y no consigan destacar, pero siempre hay algo que remarcar, ya sea la ilusión, o el propio uso de esos recursos, sabiendo de sus limitaciones. Cada corto, cada película, comienza intentando aportar algo, incluso con cierto toque inocente a veces, dando unos primeros pasos con ese encanto de novato con mucha ilusión de rodar su primer trabajo y poder, quizás, homenajear a esos directores o actores del que es fan. Y en ocasiones descubrimos nuevos talentos que con cada nuevo trabajo, delante o detrás de las cámaras, mejora y podemos ver ese esfuerzo de hacer algo diferente, algo innovador, bien hecho, como veo en algunos de los cortos que de momento he visto. Trabajos de gente que cada año mejoran, que nos traen lo que queremos ver, buena acción, bien ejecutada, buenas escenas de acción con buenos stunts, pero sigo queriendo ver ese corto amateur donde alguien dirige y protagoniza una historia de artes marciales, luciendo las habilidades aprendidas en su dojo, kwon, dojang o gimnasio, gracias, en muchos casos, a ser fan del cine de artes marciales, emulando a tus ídolos. Puede que ese corto no quede en nada más, en algo que pones a la familia o colegas para divertirte, o puede que termines haciendo cortos con mayor presupuesto, o largos independientes que terminan en festivales de género por todo el mundo. Incluso trabajando en Hollywood o Bollywood como especialista.

En todo caso, todo esto se resume en el amor que existe por el cine de acción y de artes marciales. Un amor que veo cada año en el TACFEST y que he visto en otros como el NIAFFS. Y en ellos he conocido a sus artífices, españoles, rumanas, ingleses o norteamericanos, he podido hablar con ellos sobre el cine de acción y marcial, he seguido sus trabajos y he visto sus progresos, sus ascensos, pasando de stuntman y actor en cortos a especialista en producciones por todo el mundo, cada vez mejores, y llegando, por ejemplo, a directores de acción en la India. Y aunque a veces no se logre esto, es muy bonito ver todos estos trabajos, sin saber a dónde van a llegar sus creadores, sus directores, actores o actrices, o sus directores de acción y coreógrafos. Por algún sitio hay que empezar, incluso por un corto totalmente amateur, con un doblaje pésimo y desincronizado, con una edición mala y efectos especiales prácticos casi de parvulario. Ha habido esfuerzo detrás de ese corto, no son profesionales, pero han dado ese primer paso en rodar algo. Y si encima es de acción o artes marciales, aunque no veamos técnicas bonitas ni coreografías espectaculares, sigue existiendo ese esfuerzo por coreografiar una pelea. Y, como he dicho antes, todo este cine independiente, ya termine en Netflix o Youtube, o se quede en el disco duro de su director para enseñárselo a amigos o a sus hijos, cuando los tenga, que nutre tanto el género en un segundo y tercer plano demuestra el amor al cine de acción y de artes marciales, lo cual no quita dejar claro a veces que tal o cual trabajo sea malo, no hay que ser condescendientes y permitir el todo vale. Pero hay que ser constructivo, dejar claros los puntos negativos en un afán de superarlos, de aprender de los errores y poder seguir demostrando ese amor por este tipo de cine que amamos.


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